ALIMENTACIÓN PARA EQUILIBRAR EL CORAZÓN - Instituto de Estudios Naturales
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ALIMENTACIÓN PARA EQUILIBRAR EL CORAZÓN

alimentación y corazón

ALIMENTACIÓN PARA EQUILIBRAR EL CORAZÓN

Por Ailen Rojas Klünder

Equipo de Instituto de Estudios Naturales El Vergel

Nos encontramos ya en pleno verano, el momento del año en el que la energía Yang se encuentra en su máxima expresión, y ese camino que en unos meses emprenderá el Sol hacia el otoño todavía nos resulta muy lejano. Esta es una estación rebosante de vitalidad, en la que sobre la tierra maduran los frutos y el día impera sobre la noche, y a las personas nos ocurre algo parecido. En verano tenemos más ganas de relacionarnos, de compartir y vivir experiencias nuevas, de divertirnos, de salir por las noches y olvidar las obligaciones y el trabajo, estamos alegres, en ocasiones hasta eufóricos…

En algunas filosofías antiguas como la Medicina Tradicional China, se relacionan las distintas fases del año con diferentes elementos de la Naturaleza y órganos de nuestro cuerpo; en verano, el órgano que se encuentra en su apogeo es el corazón, y, si bien todas las emociones son principalmente sentidas aquí, la que le es más propia es la alegría. De esta manera, encontramos una analogía entre el corazón, el verano, el elemento fuego, el color rojo y la emoción de alegría. Y al igual que durante la estación de calor nuestro cuerpo puede sufrir muchos cambios, como son el aumento de sudoración, que hace que nos deshidratemos más rápidamente, aumento de los edemas, vasodilatación… de la misma forma, en el ámbito de lo psíquico y lo emocional, así como del sistema nervioso, también nos sentimos distintos. Es fácil que durante esta época del año notemos que se incrementan molestias como el insomnio, la sensación de ansiedad, las palpitaciones y los sofocos, y que estemos más nerviosos, habladores y eufóricos que de costumbre. Todas estas manifestaciones pueden hacer referencia a que la energía de nuestro corazón está desequilibrada, algo bastante común en su momento de auge estacional.

Sin embargo, la propia Naturaleza nos brinda maravillosos remedios que nos pueden ayudar a mantenernos en equilibrio durante cada estación del año. Mediante la alimentación podemos ayudar mucho a equilibrar a este órgano. En verano abundan las frutas y los vegetales, y gracias a las altas temperaturas, se vuelve ideal aumentar su consumo en crudo. Desde un punto de vista energético, cada alimento cuenta con unas propiedades muy concretas y no es ninguna tontería el fijarnos en sus formas y colores y relacionarlos con partes de nuestro cuerpo para beneficiarnos de estas similitudes entre nuestra energía y la suya. El hacer una asociación entre la forma y la función de las cosas dentro de la Naturaleza, es una tendencia humana ancestral que ha sido base del posterior conocimiento médico y científico, a través del cual, en la actualidad, se ha podido comprobar de forma empírica que muchas de estas plantas y alimentos a los que desde antiguo se atribuían a poderes curativos de uno u otro órgano, efectivamente poseen principios activos que actúan sobre la función de estas partes del cuerpo concretas. Así, frutas y hortalizas como la sandía, el tomate, las cerezas, el pimiento rojo, las fresas, ciruelas y albaricoques, son grandes aliados para refrescar y equilibrar la energía del corazón, tanto por sus colores rojizos como por sus formas que nos recuerdan a este órgano, y sus componentes nutricionales coinciden con esta similitud. Las frutas rojas, o frutas del bosque, tales como grosellas, arándanos, fresas, frambuesas… tanto por sus tonalidades como por sus nutrientes, son también un buen alimento para el corazón y los vasos sanguíneos.

La energía del corazón también se asocia en algunas doctrinas con el sabor amargo, y éste, consumido de forma suave y en pequeñas cantidades, puede ayudarnos a reducir las tendencias a sufrir sofocos veraniegos, la agitación en el pecho, la dificultad para conciliar el sueño o el nerviosismo, que a veces nos acompañan en los días calurosos. Una buena opción sería consumir ensaladas en las que incluimos hojas verdes ligeramente amargas como la escarola, la achicoria o las endivias, y completar con tomate, pimiento rojo, y otras hortalizas al gusto de cada uno… Es recomendable consumir tanto las frutas como los vegetales preferentemente enteros que en zumos, ya que así nos beneficiaremos de su fibra que, además de cuidar el tránsito intestinal, hace que el aumento de glucemia producido en nuestro organismo sea más suave y progresivo. Si las tomamos en batidos, es buena idea añadir hojas verdes o algún vegetal y también estaremos obteniendo estos efectos beneficiosos.

Desde el campo de la fitoterapia, las maravillosas hierbas medicinales también pueden sernos de gran ayuda para equilibrar el corazón. Plantas antiespasmódicas y con un efecto sedante suave pero efectivo como la melisa, las flores de azahar, el tilo o la manzanilla, son una buena ayuda para relajar el organismo, bajar el exceso de actividad del corazón y ayudarnos a dormir, o simplemente a sentirnos más calmados durante el día. Estas infusiones se pueden dejar enfriar y tomar una vez templadas, de esta forma nos pueden resultar más refrescantes.

Por último, el tercer aliado del corazón no es otro que la respiración. Realizar una respiración más consciente, desde la práctica del yoga o meditación, permitirá aumentar la capacidad de nuestra caja torácica y nos ayudará a darnos cuenta de cómo estamos cogiendo y soltando el aire, que es un alimento del cual nadie puede prescindir. El control de la respiración también es una herramienta para saber regular nuestras reacciones y respuestas, nuestras emociones y la intensidad con la que las vivimos, fortaleciendo la energía tanto del corazón como del organismo en su totalidad.

1 Comment
  • Andrea

    30/08/2018 at 11:46 am Responder

    ¡Qué interesante! Ya se va acabando el verano pero está muy bien saberlo para el próximo. Gracias por compartir

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